Hoy quiero tocar un tema muy importante, y a la vez preocupante, la inseguridad. Recuerdo que cuando era un inocente infante mis padres me contaban que en su "época", las cosas eran muy distintas, se podia dejar las ropas colgadas del alambre para que se sequen al sol, podias salir un ratito a lo de la vecina para chimentar sobre los problemas de los demás (de paso armar alguna que otra calumnia),dejando la puerta abierta de tu casa, en fin, era todo muy distinto, nadie vivía con el temor de ser asaltado, golpeado, violado, asesinado, raptado (y además violado), que son prácticamente moneda corriente en nuestros días.
Teniendo todos estos factores en cuenta, el ser humano afiansó su relación con su mas inseparable y fiel amigo, el can, ese cuadrúpedo que nos hace el aguante dia y noche, bajo sol y lluvia, frío o calor, nada deteriora esta amistad, viendo esto, decidí que ya era hora de proteger mi casa con este que para mi, es el animal mas noble de todos, pero algo ocurrió, en algún lugar de la evolución estos animales dejaron de ser esos generosos seres a los que los podés mirar con cariño y mimarlos, en fin, confiarles la seguridad de tu hogar, y quiero compartir con Uds. mi inquietante historia.
Resulta que ahora tengo dos perros (hembra y macho respectivamente y en ese órden), de dos meses de vida, cuando los ví por primera vez se me llenó el corazón de ternura, al verlos tan inocentes, indefensos, inseguros. Pero pronto cambiaría mi concepción sobre esos temibles seres, he descubierto algo tan siniestro en ellos que ahora estoy profundamente arrepentido de haberles dado albergue en mi casa, he descubierto que detrás de esos pequeños seres se esconden criaturas llenas de profundo odio hacia la humanidad y hacia todo lo que representa a ésta.
Todo comenzó el primer día, cuando llegada la medianoche, escuche salir de pequeñas bocas aullidos tan desquiciantes que me atemorizaron por el resto de la noche, parecían gárgolas que salían a cazar abandonando sus iglesias barrocas (representadas por la caja de zapatos en donde actualmente habitan), realizando aberrantes rituales en donde exponen sin temor alguno su total desprecio por la vida misma, cometiendo espantosas autoflagelaciones hundidos en un trance que los hace girar en círculos (invocando quien sabe a que malévolo ente) y mordiéndose sus propias colas!, aparentemente sin sentir dolor alguno (aunque posiblemente no lo sientan por que no tienen dientes, pero si los tuvieran supongo que tampoco lo sentirían), también he visto que cuando duermen (si es que en verdad lo hacen), suelen realizar movimientos espasmodicos horrendos, como queriendo dejar salir a la criatura satánica que llevan dentro de ese falso disfráz de perrito peludito, tambien he notado que si uno duerme, el otro lo muerde sin piedad alguna en la oreja, como afilando sus sentidos auditivos para que sólo oigan palabras cargadas de cólera y humillación, es tal su desprecio hacia la humanidad, que se muestran descaradamente atentando contra todo lo que nos pertenece, por ejemplo, los he descubierto mordiendo zapatos, medias, enviando un claro mensaje, "vinimos a destrozar todo lo que sustenta al ser humano, a escupir sobre sus bases!", desde entonces ya no los veo con los mismos ojos, ahora los miro atormentado, veo reflejado en sus minúsculos ojos todo el asco que sienten hacia nosotros, veo su sed de sangre (que se nota claramente en la manera desesperada con la que toman la leche tibia que les doy). Creo que debo absorver parte de la culpa al no percatarme desde un principio la condición desquiciada de esos seres, el mismo nombre de su raza, "Caniche", me evoca pensamientos de tribales seres salvajes del medio del áfrica que viven del canibalismo.
Mi tormento no me deja ni descansar, hace noches que vengo "durmiendo" con un ojo abierto, como esperando su letal ataque, que estoy seguro, pronto llegará, no siempre podré permancer en vela toda la noche, y, cuando ese maldito momento llegue, puedo jurar que estos animales se lanzarán contra mi y mi familia, alcanzando el éxtasis al saborearnos como cena, por eso, si acaso dejara de escribir este blog, creo que ya sabrán a que se debe, solo me resta despedirme con un triste adiós. Adios.
