mayo 31, 2007

Columnista invitado nos presenta fantástico método para descubrir pervertidos.

Escribe: Alejandro Puttirreti
Licenciado en Psicología y autoproclamado Experto en Sexo.



Antes que nada quisera agradecer a mi gran amigo Javier S. que me permitió publicar mi artículo en su weblog, me estuvo comentando que tiene unas 80 millones de visitas por día, y sus artículos son traducidos en 9 idiomas, además ahora está pasando por una etapa muy acentuada de falta absoluta de creatividad, y como él mismo dice, "no tengo la más pálida idea de lo que quiero escribir...", así que me ofrecí a utilizar este medio para propagar mi sabiduría.


Hoy quisiera tocar un tema tan importante, y que muchas veces pasa totalmente desapercibido en nuestra sociedad, la certera localización del hombre homosexual en nuestra vida cotidiana, muchas madres me detienen en la calle y me consultan cómo pueden hacer para descubrir si ése amiguito de su hijo es o nó un, como lo llamamos científicamente los expertos, "colibríis morfículis", o simplemente "gay" como lo llaman los no agraciados con la luz de la intelectualidad. Hay muchas formas de detectarlos de manera precisa, certera y sin riezgo de tener que acercarse mucho y hablar con él para analizar su acento afeminado, por lo que he confeccionado una pequeña lista de casos de la vida cotidiana que nos puede ayudar a decifrar si ese jóven que tan amablemente nos saludó esta mañana al llegar a la iglesia és, o se hace.


El café: Este quizás es el método más seguro y rápido para descrubrir la condición de tragón del sospechoso, muchas veces tenemos la oportunidad de propararnos el café en la oficina con los compañeros, y esa es una exelente oportunidad para fijarnos en pequeños detalles que hacen la gran diferencia, entonces, el que llega a la cocina medio corriendo, despeinado, aún con mal aliento, agarra un vasito de plástico, no lo enjuaga, le tira dos cuacharadas soperas de café, una de azucar si le dá el tiempo, le tira agua más o menos caliente, la revuelve y la deglute como si fuera la última cerveza más fría del prostíbulo que está a punto de cerrarse, señores, estamos ante un verdadero "hommo erectus" del siglo XXI, con éste personaje podemos hablar, rascarnos, emitir gases (de ser posible todo al mismo tiempo), sin ninguna duda que esto queda entre hombres.

Ahora bien, si tenemos al compañero que llegó 15 minutos ántes al trabajo para poder batir su taza (por que usa taza) de café, luego calienta el agua a la temperatura justa para que éste suelte todos sus aromas que le evocan selvas colombianas, le coloca la canela, y luego crema, ésta última para sentirla deslizarse en cada sorbo por su lengua cual semen de un ardiente marinero sudoroso que le chorrea la cara con sus lacteos fluidos, no nos debe caber duda de que estámos ante un típico "marimar refinado", que si bien no son tan peligrosos, siempre es bueno alejarse de ellos para impedir todo riezgo de contagio.


El ómnibus: Para poder obtener concluciones con una efectividad del 100% debemos tener en cuenta que el bus tiene que estar medianamente lleno, a repleto, ok empecemos, cuando vemos a un personaje sentado en uno de los asientos de la mitad de omnibus para adelante, y percibimos que cada vez que éste se detiene para subir pasajero, nuestro objeto de estudio comienza a desplegar todos sus artilugios para no ceder aciento a esa anciana que viene del supermercado, por ejemplo, desparramandose en el asiento, abriendo la boca dejando caer un par de chorritos de saliba a modo de baba, y hasta expulsando un par de flatos para emitir una amigen de profundamente dormido, haciendo caso omiso inclusive a los gritos de los demás presentes quejandose de su vergonsozo actuar, es por que tenemos enfrente a un "gallardo caballero defensor de las buenas costumbres masculinas", desde mi punto de vista profesional, sólo me queda recomendar a las autoridades municipales levantar una estatua de ésta persona en una plaza pública de modo tal a que futuras generaciones tomen ejemplo de lo que es un hombre hombre.

Por otro lado, tenemos al que sólo está sentado por que el móvil está vacío, o le pesan demasiado los libros, este personaje penedependiente, muy al contrario del ejemplo anterior, se levanta a dar asiento hasta a personas mas jóvenes que él, pero no nos dejemos engañar por esta actitud pseudo-caballerosa, detrás de esa sonrisa jovial que ofrece asiento, se esconde un monstruo fetichista que solo busca sentirse rozado por una incontenible marabunta de miembros de todos los tamaños, formas, colores, y en su perversa mente, hasta sabores. Es fácil reconocerlos, pero muy dificil esquivarlos, por la situacion en que se dan las cosas para que éstos aparezcan, sus perversas sonrisas denotan lo mucho que disfrutan esos momento de éxtasis cuando los pasajeros del frente tiene que correrse hasta el fondo para bajar, muchos, sin siquiera haberse dado cuenta que fueron víctimas de las depravadas fantasías de estos súcubos de los colectivos.


Bueno, creo que con esto da por ahora, no quiero hacer demasiado extenso mi aporte en ésta página para no opacar a Javier S. que como ya les comenté está totalmente perdido por el momento que está pasando a causa de su falta absoluta de ideas. Pero les prometo seguir investigando y traerles los últimos avances de esta ciencia tan completa y compleja como lo es la Psicología.

No hay comentarios.: