agosto 29, 2007

¡A la marosca, ya es 29 y todavia no se me ocurre nada!

Bueno, les hago una cortita, y no es simplemente por que no se me ocurre nada, sino que por ahí les escribo algo muy muy largo y se me aburren, ¡o peor aún!, ocurre la desgracia (por decir desgracia, a mi en realidad no me molesta) de que se mueran por repentinos ataques de risa y carcajadas ante mi desopilante artículo, y terminen transformando toda esa alegría que intenté transmitirles en una amargura sombría y fría para sus familiares, que, asombrados ante el lo ocurrido por leer mi artículo, también se sentarán frente a sus computadoras para saber que fue el causante de tan espantoso acontecimiento (curiosidad que les costará caro), y de esa manera se produzcan muertes en masa, ciudades enteras inundadas de un fétido hedor a muerte, cielos oscurecidos por aves rapaces que ante tan fructífero festín, se reproducirán en cantidades incontrolables, haciéndolas mortalmente peligrosas y agresivas, desatando una hecatombe de proporciones bíblicas, primero atacarán nuestro ganado y contaminarán los ríos con sus desperdicios, desencadenando pandemias a lo largo y ancho del mundo, una vez destruidas nuestras fuentes de alimento, se lanzarán sobre los seres humanos, que ya a esta altura no tendrán fuerzas para luchar, y nos comerán vivos, comenzando con las extremidades, para alargar nuestra agonía, haciendo que supliquemos a la muerte que nos abrase y nos libere de esa cruel tortura. Mas la muerte no oirá nuestras súplicas, dejará que nuestros espasmódicos gritos de dolor inunden los pestilentes valles, en una macabra sinfonía infernal.

Más que nada por eso no escribo algo largo, para salvar al mundo de su inminente fin, así que los comentarios con agradecimiento y alabanzas en mi nombre por favor me los envían a mi mail. 

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